Entrevista: Angélica Barrera – Gerente de Programas en México de Stronger Together


.
En entrevista para Veggies From Mexico, Angélica Barrera, Gerente de Programas en México de Stronger Together, comparte su experiencia profesional y su visión sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta el sector agroindustrial en materia de derechos humanos, responsabilidad social y sostenibilidad.
Con una trayectoria enfocada en la innovación social y el trabajo colaborativo entre empresas, organizaciones y comunidades, Angélica ha impulsado iniciativas orientadas a fortalecer las condiciones laborales y promover prácticas de contratación responsable en distintas regiones de América Latina. Durante esta conversación, aborda la labor de Stronger Together, la importancia de la debida diligencia corporativa, las tendencias que están marcando los mercados internacionales y el papel que desempeñan las empresas agrícolas en la construcción de cadenas de suministro más responsables y transparentes.
1. ¿Podría compartirnos un poco de su experiencia profesional?
Mi trayectoria profesional ha estado guiada desde el inicio por una convicción: que es posible construir soluciones sistémicas a problemas complejos cuando se trabaja en alianzas que pongan al centro el bienestar de las personas y del planeta.
Me gradué como Licenciada en Finanzas por la UNAM, donde una materia con Ashoka —la red global de agentes de cambio— reorientó el rumbo de mi carrera hacia el emprendimiento socioambiental. Más adelante complementé esa formación con un Posgrado en Gestión de Ciudades y Emprendimientos Creativos en la Facultad de Ciencias Económicas de Argentina, lo que amplió mi perspectiva hacia la innovación social y el desarrollo regional en América Latina.
Actualmente, como Gerente de Programas de Stronger Together en México, dirijo servicios de capacitación y asesoría para el sector agroindustrial en materia de derechos humanos y debida diligencia corporativa.
He implementado talleres y programas estratégicos con aliados como Rainforest Alliance, Bonsucro, World Vision México, Periplo-Fundación Avina y AIM-Progress, promoviendo cadenas de suministro más responsables y transparentes, alineadas con estándares internacionales, para garantizar que tanto las personas como el planeta prosperen en el centro del comercio mundial.
.
.
2. ¿Cómo ha sido para usted colaborar en instituciones de impacto social en México, Estados Unidos y Latinoamérica?
Ha sido un camino de aprendizaje continuo, donde cada etapa ha sumado una capa distinta de comprensión a desafíos complejos de la relación entre empresas y derechos humanos en la región.
Mi punto de partida fue México, trabajando directamente con comunidades rurales e indígenas en proyectos muy concretos: instalación de biodigestores con comunidades mayas en Yucatán, sistemas de captación de agua de lluvia con comunidades wixárikas en la Sierra Norte de Jalisco, y el acompañamiento a colectivas de mujeres zapotecas en Oaxaca que reconstruían sus emprendimientos tras los sismos de 2017. En cada caso aprendí lo mismo: las mejores soluciones se co-diseñan con las comunidades, no para ellas.
Esas experiencias me prepararon para un salto de escala importante: colaborar con Fair Trade USA, desde Estados Unidos, en un proyecto de capacitación virtual para productores y trabajadores agrícolas en ocho países de América Latina. A través de tabletas y contenidos en más de cinco idiomas, desarrollamos videos cortos para promover los derechos laborales, salud ocupacional y educación financiera a casi 50,000 personas en tres años. El piloto arrancó en México durante la pandemia, lo que convirtió al proyecto en un aprendizaje permanente sobre adaptación e innovación.
Hoy, desde Stronger Together, todas esas etapas convergen: el diseño participativo del trabajo comunitario, la capacidad de operar a escala regional con rigor técnico y lenguaje aterrizado, y el compromiso y la voluntad genuina de transformar las condiciones del sector agrícola desde una mirada tripartita.
3. ¿Nos podría platicar un poco sobre Stronger Together y en qué países opera?
Stronger Together es una organización con fines de impacto social fundada en el Reino Unido en 2013, cuya misión es acompañar a empresas y cadenas de suministro en la identificación, prevención y reparación de la explotación laboral y el trabajo forzado. Operamos actualmente en 3 continentes y 6 países, con programas adaptados al contexto normativo y productivo de cada país, pero con un enfoque común: acompañar a las empresas en el cambio de prácticas arraigadas, no simplemente en el cumplimiento normativo.
En México, nuestro trabajo se concentra en el sector agrícola de exportación, donde existe una población significativa de personas trabajadoras agrícolas migrantes que se desplazan temporalmente desde comunidades del sur del país hacia regiones agroindustriales del norte y el Bajío. Trabajamos con empresas agrícolas, productores y sus redes de proveedores para implementar prácticas de contratación responsable, mecanismos de queja accesibles y políticas laborales alineadas con estándares internacionales.
Lo que distingue a Stronger Together de otros actores en el ecosistema es que operamos desde el lado empresarial: nuestro interlocutor principal es la empresa, y desde ahí acompañamos la mejora continua al interior de sus operaciones y con sus cadenas de suministro. Esto nos permite generar transformaciones estructurales que no serían posibles únicamente a través de la inspección o la presión externa.
4. ¿Cómo ha sido para usted a manera personal trabajar en el sector social en beneficios de los jornaleros agrícolas de México?
Ha sido una de las experiencias más formativas y significativas de mi trayectoria. Llegar al sector agrícola migrante desde Stronger Together, después de años trabajando con comunidades rurales e indígenas en México, me permitió ampliar mi comprensión hacia una realidad que pocas veces es visible: la de quienes se desplazan temporalmente para hacer posible la producción que llega a los supermercados de la región.
Conocer de cerca esas realidades es una gran responsabilidad, y agradezco la confianza que las empresas depositan en nosotros para acompañarles en sus procesos de mejora continua. Esa confianza nos ha permitido experimentar de primera mano los desafíos que viven las personas trabajadoras en su día a día, así como la toma de decisiones de los mandos medios, y desde ahí vincular los estándares internacionales a procesos realmente aplicados al campo mexicano, no como requisitos abstractos, sino como herramientas concretas de cambio.
Lo que más valoro es que este trabajo exige mantenerse cerca: de las empresas, de las y los trabajadores y de los desafíos mundiales del sector. Es desde esa proximidad que el trabajo cobra su verdadero sentido.
5. ¿Qué importancia considera tiene la responsabilidad social en las empresas agrícolas?
La responsabilidad social en el sector agrícola no es un complemento superficial para la operación de una empresa: es una condición estructural para su viabilidad a largo plazo. Las empresas del sector agroalimentario gestionan cadenas de valor que dependen directamente del trabajo humano en condiciones de alta vulnerabilidad —temporalidad, movilidad geográfica, informalidad—, lo que las expone a riesgos laborales, reputacionales y comerciales que, si no se atienden, pueden comprometer su acceso a mercados internacionales y su capacidad de operar con transparencia y sostenibilidad.
Desde una perspectiva estratégica, las empresas que adoptan prácticas responsables documentan beneficios concretos: menor rotación de personal, mayor productividad, menor exposición a sanciones y mejor posicionamiento ante compradores de exportación que exigen cumplimiento de estándares internacionales. Las grandes cadenas de distribución europeas y norteamericanas no son ajenas a la forma en que se produjo los productos agrícolas que están comprando.
Pero más allá del argumento de negocio, hay una dimensión de responsabilidad ética que no puede ignorarse: las empresas agroindustriales tienen una posición relevante para generar impacto positivo en las comunidades de origen y destino de las y los trabajadores migrantes. Cuando una empresa ofrece contratos claros, acceso a prestaciones y mecanismos de reclamación accesibles, no está haciendo un favor: está reconociendo la dignidad de quienes hacen posible su producción y cosecha agrícola. Esa es, en última instancia, la base sobre la que se construye cualquier negocio sostenible y resiliente.
6. ¿Qué impacto ha tenido la participación de organismos e instituciones como Stronger Together en el impulso de la responsabilidad social en México durante los últimos años?
En los últimos años, la presencia de Stronger Together en México ha contribuido a varios avances concretos. En primer lugar, hemos apoyado a posicionar los temas de la contratación responsable y la debida diligencia en derechos humanos dentro de la agenda empresarial agrícola, un espacio donde históricamente la conversación sobre derechos laborales se ajustaba a inspecciones y sanciones, no a transformación voluntaria. Hoy, un número creciente de empresas del sector entiende que mejorar sus prácticas laborales no es una amenaza a su competitividad, sino una condición para sostenerla.
En segundo lugar, la articulación en red ha sido fundamental. Como parte de PERIPLO —una red multisectorial enfocada en el sector agrícola migrante—, el trabajo de distintas organizaciones se multiplica: la defensa de los derechos laborales migrantes, el intercambio de metodologías, el desarrollo de herramientas compartidas y la incidencia colectiva ante actores gubernamentales y privados generan un impacto que ninguna organización podría alcanzar de manera individual.
Otro aporte relevante ha sido el desarrollo de capacidades dentro de las propias empresas: equipos de recursos humanos, responsables de cumplimiento y gerentes de operaciones que, a partir de los procesos de capacitación, incorporan una mirada distinta sobre su relación con las personas trabajadoras y la responsabilidad compartida con su cadena de suministro a través de esta relación laboral. Ese cambio de perspectiva —cuando se consolida— es el más duradero.
.

.
7. ¿Por qué es importante cumplir con las normas en materia laboral que regulan la responsabilidad social de las empresas en México?
El cumplimiento de las normas laborales es, ante todo, una obligación legal y ética. México cuenta con un marco jurídico sólido en la materia: la Ley Federal del Trabajo, la NOM-011-STPS-2000 para trabajadores del campo, la reforma laboral de 2019 y los compromisos adquiridos en el marco del T-MEC en materia de derechos sindicales y condiciones de trabajo. Incumplir estas normas no sólo expone a las empresas a sanciones administrativas: las coloca en una posición de riesgo ante auditorías de compradores internacionales y mecanismos de revisión comercial cada vez más activos.
Pero el argumento más importante no es el regulatorio, sino el humano. Las normas laborales existen para proteger a personas que, en muchos casos, tienen escasa capacidad de negociación frente a sus empleadores. Cuando las empresas las respetan —o cuando las superan— no están haciendo un favor: están ejerciendo una responsabilidad que les corresponde como actores económicos con poder e influencia sobre vidas y familias concretas.
Además, el cumplimiento normativo genera certidumbre operativa. Las empresas que documentan sus prácticas, que tienen contratos en orden y que mantienen registros de sus procesos de reclutamiento están mejor preparadas para responder ante cualquier proceso de verificación, ya sea por parte de autoridades nacionales o de clientes internacionales. En ese sentido, el cumplimiento laboral y la competitividad comercial no están en tensión: se refuerzan mutuamente.
8. ¿Considera que las tendencias del mercado se enfocarán cada vez más en las empresas que cuenten con certificaciones en materia de responsabilidad social?
Sin duda, y esta tendencia ya es una realidad operativa en muchos segmentos del mercado, no una proyección a futuro.
Un ejemplo muy concreto es el reciente Acuerdo Global Modernizado entre la Unión Europea y México, que representa una gran oportunidad para América Latina: la posibilidad de reducir aranceles hasta en un 83% en los próximos años. Sin embargo, ese acceso tiene una condición clara: demostrar cumplimiento con la Directiva de Debida Diligencia en Sostenibilidad Corporativa (CSDDD) de la Unión Europea, que exige a las empresas identificar, prevenir y mitigar impactos adversos en derechos humanos y medio ambiente a lo largo de sus cadenas de suministro. Para las empresas agrícolas mexicanas que exportan a esa región, esto no es una posibilidad lejana: es una exigencia que ya está definiendo las reglas de acceso a los mercados globales.
Paralelamente, los criterios ESG —ambientales, sociales y de gobernanza— son cada vez más determinantes en las decisiones de inversión, en los modelos de financiamiento agrícola y en las relaciones comerciales con grandes cadenas de distribución. Los compradores europeos y norteamericanos exigen con mayor frecuencia evidencia verificada de que sus proveedores cumplen estándares internacionales. En ese contexto, las auditorías sociales, los marcos de contratación responsable y los sistemas de gestión laboral dejan de ser costos de cumplimiento y se convierten en instrumentos de habilitación comercial e inversión a largo plazo.
La pregunta relevante para las empresas mexicanas no es si esta tendencia va a consolidarse, sino con qué velocidad lo hará en su segmento. Las que anticipen la transición —invirtiendo en sus sistemas, en la capacitación de sus equipos y en la trazabilidad de sus cadenas— estarán mejor posicionadas para competir. Las que esperen la presión externa para actuar enfrentarán barreras más costosas y tendrán menos tiempo para adaptarse.
Desde Stronger Together, acompañamos precisamente ese proceso: apoyar a las empresas a moverse antes de que el cambio sea urgente, porque es cuando el aprendizaje es más profundo y los resultados más duraderos.
9. ¿Cuáles son las principales historias de éxito que pudieran compartir desde Stronger Together?
Una de las historias que mejor ilustra el potencial del trabajo que hacemos es el camino de mejora continua que hemos acompañado en más de 150 empresas agroindustriales que, partiendo de un diagnóstico honesto de sus prácticas de contratación, adoptaron de manera progresiva políticas de no cobro de tarifas de contratación, contratos escritos para personas trabajadoras y mecanismos de queja accesibles y confidenciales. Estos cambios, aparentemente técnicos, tienen un impacto profundo en la vida cotidiana de miles de personas trabajadoras que llegan a sus fincas con información más clara sobre sus condiciones laborales.
Otro logro significativo es la construcción de espacios de confianza entre actores que históricamente no se sentaban en la misma mesa: empresas agrícolas, organizaciones de la sociedad civil, intermediarios laborales y representantes de comunidades de origen. PERIPLO es uno de esos espacios, y su existencia misma es un resultado: demuestra que el problema complejo de la contratación agrícola migrante puede abordarse de manera colaborativa, con cada actor aportando desde su posición sin renunciar a su perspectiva para lograr mayores avances y alcances sistémicos.
Las historias de éxito más importantes, en ese sentido, no siempre son las más visibles en términos de indicadores: a veces son el momento en que un gerente de recursos humanos entiende por primera vez la experiencia real de un trabajador migrante, o una empresa que decide renegociar sus contratos con intermediarios laborales para garantizar que ningún costo recaiga sobre la persona trabajadora. Son cambios que no aparecen en titulares, pero que transforman condiciones de vida reales, y es en ellos donde se mide el verdadero impacto del trabajo que hacemos.
10. ¿Algo más que desee agregar?
Después de participar en nuestros webinars y talleres, las empresas nos suelen preguntar por dónde comenzar con su proceso de mejora continua, es por ello que hemos diseño un Manual y una lista de verificación para la contratación responsable que incluye 48 pasos de cumplimiento para el sector agrícola -dividido en el marco estratégico de las 6 etapas de la debida diligencia en derechos humanos- que pueden descargar de manera gratuita en nuestra web: https://www.stronger2gether.org/mx/
Finalmente, invitamos cordialmente al sector privado a nuestro Foro Multilateral sobre Empresas y Derechos Humanos, que se celebrará el miércoles 23 de septiembre 2026, de 8:00 a.m. a 6:00 p.m., en el Club de Banqueros del Centro Histórico de la Ciudad de México.
.
.
El foro convoca en formato tripartita a empresas, autoridades y representantes de trabajadores para dialogar sobre contratación responsable, migración laboral y debida diligencia en derechos humanos. Es un espacio de intercambio y aprendizaje multiactor —no de diagnóstico— donde cada perspectiva suma.
El pre-registro está disponible en: www.stronger2gether.org/foro-multilateral-sobre-empresas-y-derechos-humanos
Las empresas que participan en estos espacios se posicionan como actores de cambio en un entorno regulatorio y comercial que evoluciona rápidamente. ¡Las esperamos!
¡Gracias por esta entrevista y por amplificar las voces de la industria desde una mirada más humana y personal!
.


