La trazabilidad alimentaria se fortalece rumbo a la implementación de la FSMA 204


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La industria hortofrutícola internacional avanza en su preparación para cumplir con los nuevos requisitos de trazabilidad establecidos por la Ley de Modernización de la Inocuidad Alimentaria (FSMA) de Estados Unidos. Aunque la fecha de cumplimiento fue extendida hasta julio de 2028, especialistas coinciden en que este periodo representa una oportunidad para fortalecer procesos, adoptar nuevas tecnologías y mejorar la coordinación entre todos los participantes de la cadena de suministro.
La trazabilidad se ha convertido en uno de los pilares de la inocuidad alimentaria a nivel mundial. La capacidad de conocer el recorrido de un alimento desde su origen hasta el consumidor final no solo permite responder con mayor rapidez ante una posible contaminación, sino que también fortalece la confianza de clientes, autoridades regulatorias y consumidores.
Con este objetivo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) impulsa la implementación de la Sección 204 de la Ley de Modernización de la Inocuidad Alimentaria (FSMA), una regulación que establece nuevos requisitos para registrar y compartir información durante las diferentes etapas de producción, empaque, transporte y comercialización de determinados alimentos.
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Más tiempo para prepararse
En respuesta a las solicitudes de distintos sectores de la industria, la FDA extendió el plazo para cumplir con la normativa hasta julio de 2028. Esta decisión reconoce que la implementación requiere coordinación entre todos los integrantes de la cadena de suministro y que muchas empresas aún se encuentran adaptando sus procesos internos.
El tiempo adicional permitirá que productores, empacadores, distribuidores, transportistas, importadores y minoristas puedan desarrollar estrategias de implementación, realizar pruebas y fortalecer la comunicación con sus socios comerciales antes de la entrada en vigor de la regulación.
La preparación comienza dentro de cada empresa
Para muchas organizaciones, el primer paso consiste en analizar cómo fluye actualmente la información dentro de sus operaciones y qué cambios serán necesarios para cumplir con los nuevos requisitos.
Esto implica revisar procedimientos, identificar los datos que deben registrarse en cada etapa de la cadena productiva y definir responsabilidades entre las distintas áreas de la empresa.
En numerosos casos, la preparación ha involucrado la participación conjunta de equipos de inocuidad, calidad, operaciones, tecnologías de la información, logística y administración, ya que el cumplimiento de la norma requiere un esfuerzo integral y no únicamente del área de calidad.
Tecnología al servicio de la trazabilidad
La implementación de la FSMA 204 también representa una oportunidad para modernizar los sistemas de gestión de información.
Dependiendo del tamaño y nivel de digitalización de cada empresa, las soluciones pueden ir desde hojas de cálculo estructuradas hasta plataformas especializadas de trazabilidad, sistemas de gestión de almacenes, lectores de códigos de barras y herramientas de planificación de recursos empresariales (ERP).
Más allá de la tecnología utilizada, el objetivo es asegurar que la información pueda registrarse de manera consistente, mantenerse disponible y compartirse oportunamente cuando sea necesario.
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La coordinación será la clave del éxito
Uno de los principales desafíos identificados por especialistas es que la trazabilidad no depende únicamente del desempeño de una empresa, sino de la capacidad de toda la cadena de suministro para intercambiar información de forma eficiente.
Si alguno de los participantes no captura correctamente los datos o utiliza sistemas incompatibles, la trazabilidad puede verse afectada y dificultar la respuesta ante una investigación o un retiro de producto.
Por ello, diversas organizaciones del sector han promovido proyectos piloto y espacios de colaboración para validar procesos, identificar áreas de mejora y avanzar hacia modelos de intercambio de información más estandarizados.
Invertir hoy para responder mejor mañana
La adopción de nuevos sistemas también representa inversiones para muchas empresas. Los costos pueden incluir capacitación del personal, actualización de software, adquisición de equipos de etiquetado, integración de plataformas y ajustes en los procesos operativos.
Sin embargo, especialistas señalan que estos esfuerzos no deben verse únicamente como un requisito regulatorio, sino como una inversión que fortalece la capacidad de respuesta de las organizaciones frente a incidentes relacionados con la inocuidad alimentaria.
Una trazabilidad eficiente permite identificar con mayor rapidez el origen de un problema, reducir el alcance de un posible retiro de producto y minimizar los impactos económicos y reputacionales.
Los productores también desempeñan un papel fundamental
En la producción primaria, la recopilación precisa de información desde el campo constituye uno de los elementos más importantes del nuevo modelo de trazabilidad.
Registrar correctamente datos relacionados con el origen del producto, fechas de cosecha, lotes y movimientos a lo largo de la cadena facilita que la información acompañe al alimento durante todo su recorrido.
Para muchas empresas del sector hortofrutícola, esto representa una evolución de prácticas que ya venían desarrollando mediante programas voluntarios de trazabilidad y certificaciones internacionales.
La interoperabilidad continúa siendo uno de los mayores retos
A medida que más empresas implementan soluciones digitales, surge un nuevo desafío: lograr que los diferentes sistemas puedan comunicarse entre sí.
Actualmente existen múltiples plataformas tecnológicas utilizadas por productores, empacadores, distribuidores y minoristas. La falta de estándares comunes puede dificultar el intercambio de información y generar procesos duplicados.
Por ello, organismos de la industria consideran que la interoperabilidad será uno de los factores determinantes para el éxito de la implementación de la FSMA 204, ya que permitirá que la información fluya de manera eficiente entre todos los participantes de la cadena de suministro.
Una cultura de mejora continua
Más allá del cumplimiento regulatorio, la nueva normativa representa una oportunidad para fortalecer la cultura de prevención dentro de la industria alimentaria.
La trazabilidad facilita una respuesta más rápida ante incidentes, mejora la transparencia entre socios comerciales y contribuye a proteger la salud de los consumidores.
Especialistas recomiendan que las empresas no esperen hasta la fecha límite para iniciar su preparación. Comenzar desde ahora permite realizar pruebas, corregir procesos, capacitar al personal y construir sistemas más sólidos que generen beneficios tanto operativos como comerciales.
Con una implementación planificada y una mayor colaboración entre todos los actores de la cadena de suministro, la industria hortofrutícola podrá afrontar con mayor confianza los nuevos retos en materia de inocuidad alimentaria y continuar fortaleciendo la confianza de los mercados nacionales e internacionales.
Fuente: northamerica.visionmagazine.com
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