4 consejos para monitorear el cumplimiento de calidad de los proveedores de alimentos


Con la implementación de la Ley de Modernización de la Inocuidad Alimentaria (FSMA, por sus siglas en inglés) en prácticamente todas las instalaciones de producción de alimentos para animales, excepto las más pequeñas, los fabricantes deben asegurarse de que están cumpliendo con las Buenas Prácticas de Manufactura (GMP) vigentes.
En los últimos años, algunos controles que antes eran opcionales se han convertido en requisitos obligatorios, mientras que otros han pasado a ser recomendaciones. Sin embargo, lo que sí es obligatorio es la implementación de los Controles Preventivos Basados en el Análisis de Peligros y Riesgos (HARPC).
Este enfoque, junto con los Programas de Verificación de Proveedores Extranjeros (FSVP) aplicables a los importadores de alimentos, exige que las empresas de alimentos y bebidas evalúen toda su cadena de suministro como parte de su plan de inocuidad alimentaria.
Entonces, ¿qué deberían estar haciendo tanto las empresas como sus proveedores ahora que la aplicación de la FSMA vuelve a cobrar relevancia?
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1. Entender que HACCP y HARPC no son lo mismo
Muchas empresas de alimentos y bebidas fueron sorprendidas por la FDA al asumir que sus programas de HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) cumplían automáticamente con los requisitos de HARPC.
Sin embargo, HARPC es un protocolo más amplio.
HACCP se enfoca en los puntos del proceso donde el fabricante tiene control directo sobre los materiales y puede aplicar medidas de inocuidad alimentaria.
Por otro lado, HARPC se centra en los controles preventivos, lo que implica que las empresas deben prestar atención a los riesgos antes de que los productos lleguen a sus instalaciones.
Esto significa analizar toda la cadena de suministro y no únicamente las operaciones internas. Y hacerlo no es opcional.
2. Revisar nuevamente los Programas Prerrequisito (PRP)
HARPC contempla dos elementos fundamentales dentro del proceso de producción de alimentos:
- Programas Prerrequisito (PRP).
- Programas Prerrequisito Operativos (OPRP).
Aunque sus nombres son similares, existen diferencias importantes.
Un PRP es un indicador de desempeño dentro del entorno de producción que, en muchos casos, no puede medirse mediante indicadores tradicionales.
Algunos ejemplos son:
- Control de plagas.
- Limpieza y saneamiento.
- Control de alérgenos.
Por ejemplo, se puede esperar que un programa de control de plagas reduzca la presencia de plagas, pero es difícil medir exactamente el “porcentaje de plagas disuadidas”.
Tradicionalmente, la dificultad para medir estos programas provocaba que recibieran menos atención. Sin embargo, bajo la metodología HARPC, las empresas deben monitorear y documentar los PRP tanto propios como de sus proveedores.
Esto implica:
- Documentar cómo se gestionan estos programas.
- Solicitar evidencia documental a los proveedores.
- Implementar acciones correctivas cuando existan deficiencias.
- Obtener registros que demuestren cómo se resolvió el problema.
- Realizar reevaluaciones periódicas.
3. Revisar también los Programas Prerrequisito Operativos (OPRP)
Los OPRP controlan peligros significativos, pero no son considerados Puntos Críticos de Control (CCP).
En otras palabras, el fabricante no tiene control total sobre ellos.
Aun así, deben gestionarse de manera similar a los CCP.
Debido a que las empresas no controlan completamente a sus proveedores, pero estos sí pueden afectar significativamente el proceso productivo, una evaluación de riesgos puede identificar diversos OPRP dentro de la cadena de suministro.
Por ello, los OPRP deben gestionarse mediante:
- Identificación de riesgos potenciales.
- Monitoreo continuo.
- Verificación de que las medidas de mitigación funcionan.
- Implementación de acciones correctivas cuando sea necesario.
- Registro y documentación de todas las actividades realizadas.
La diferencia principal es que los fabricantes no están obligados a establecer límites críticos para los OPRP.
Además, las acciones correctivas pueden dirigirse de manera indirecta a estos programas, siempre que se documente adecuadamente cómo contribuyen a reducir la exposición a peligros.
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4. Trabajar con los proveedores para diseñar y validar sus controles
Si FSMA, HACCP y HARPC pueden resultar complejos para los fabricantes estadounidenses, es fácil imaginar que también lo son para los proveedores.
La experiencia de ETQ ha demostrado que los proveedores valoran contar con requisitos claros y bien definidos.
En otras palabras, desean hacer las cosas correctamente y demostrar a sus clientes que están cumpliendo con los estándares requeridos.
Una forma de lograrlo es mediante el uso de tecnología e instrumentación.
El Internet Industrial de las Cosas (IIoT) ha evolucionado considerablemente en los últimos años, facilitando la validación de aspectos como:
- Desempeño de proveedores.
- Control de plagas.
- Procesos de saneamiento.
- Control de temperatura.
- Cumplimiento de procedimientos operativos.
Algunos ejemplos incluyen:
- Estaciones inteligentes para monitoreo de plagas que alertan cuando se detecta actividad.
- Credenciales o gafetes inteligentes que registran el cumplimiento de políticas de lavado de manos.
Los proveedores deberían poder compartir directamente esta información y los datos recopilados con sus clientes para demostrar el cumplimiento de la FSMA y de los requisitos asociados a HARPC.
Fuente: foodsafetytech.com
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